En la segunda jornada del juicio, el ex legislador misionero dio una breve declaración y dijo que es víctima de una "persecución política".
Sebastián Kiczka, que también está acusado de abusar de una adolescente, reconoció que el material que le encontraron es suyo.
Germán Kiczka (44), el ex diputado acusado de tenencia, consumo y distribución de material de abuso sexual infantil (MASI) volvió a desvincularse del delito este martes al realizar una breve declaración en el juicio ante el Tribunal Penal 1 de Posadas.
El menor de los hermanos insistió en que la causa es producto de una persecución política y que todavía se percibe diputado, pese a que la Legislatura de Misiones lo expulsó de su banca en agosto del año pasado.
La jornada de este jueves fue breve. Pasadas las 8.30, los jueces Gustavo Bernie, Viviana Cukla y César Yaya comunicaron a los defensores y fiscales lo que habían resuelto sobre una serie de planteos que habían formulado desde ambas partes antes del inicio del debate.
En primer lugar, por recomendación de una psicóloga, los jueces decidieron que la adolescente que fue víctima de abuso sexual simple por parte de Sebastián Kiczka (47) no declare en Cámara Gesell como habían solicitado los fiscales Martín Rau y Antonio Vladimir Glinka. La profesional sostuvo que revivir los hechos implicaba una revictimización innecesaria.
También hubo “derrota” para los abogados defensores Eduardo Paredes y Gonzalo De Paula, ya que los jueces admitieron la declaración de tres nuevos testigos ofrecidos por la Fiscalía, entre ellos el actual diputado provincial e hijo del ex presidente, Federico Ramón Puerta. El legislador tiene la facultad de declarar por escrito.
En el marco de la amplitud probatoria, el Tribunal decidió que un psicólogo que intervino en la última parte del proceso como perito de parte, sea citado a declarar como testigo y explique las conclusiones a las que llegó después de evaluar a los hermanos.
En la audiencia de este lunes los fiscales habían puesto reparos porque en un primer momento el profesional fue propuesto por los defensores como consultor técnico, pero luego lo presentaron como un perito más dentro de la causa.
El primero en sentarse frente a los jueces fue Sebastián Kiczka. El profesor de bellas artes e instructor de un gimnasio de Apóstoles, admitió que era suya la nota que le envió al juez de Instrucción de Apóstoles, Miguel Faría, haciéndose cargo del contenido MASI que los peritos de la Secretaría de Apoyo a las Investigaciones Complejas (SAIC) halló en una notebook Acer secuestrada en febrero del año pasado en la casa que el docente compartía con sus padres, en el barrio Illia.
En su breve exposición admitió que era asiduo consumidor de ese tipo de videos, aunque no reconoció haberlos compartido con otros usuarios. Su declaración fue coincidente con lo que había adelantado su abogado, el penalista Eduardo Paredes, quien sostuvo que Sebastián tenía adicción a ese tipo de prácticas y que debía ser sometido a un tratamiento interdisciplinario por orden judicial.
Germán y Sebastián Kiczka comenzaron a ser investigados a principios del año pasado cuando la organización internacional Guardianes Digitales por la Niñez detectó varios usuarios que compartían MASI en Argentina y otros países de Sudamérica. Una de las direcciones IP correspondía a la vivienda de los padres de los Kiczka, en el barrio Illia de Apóstoles, que fue allanada en febrero.
En ese lugar se halló la notebook Acer que contenía 52 sub carpetas con 603 archivos de abusos de menores que, además, eran compartidos con otros usuarios a través de la aplicación eMule. Las pericias establecieron que ese dispositivo estaba asociado al correo electrónico de Germán Kiczka, pese a que el por entonces legislador aseguró que desde 2019 la computadora había quedado en la casa de sus padres y la usaba muy esporádicamente.
En un primer momento no hubo detenciones, pero la investigación continuó. En agosto tomó impulso nuevamente cuando el juez Faría allanó la casa del por entonces diputado provincial y secuestró una segunda notebook que contenía más de 300 archivos MASI.
Ante una inminente detención, los hermanos escaparon. El primero en ser localizado fue Germán, que había buscado refugio en un camping que estaba en refacciones, en la localidad correntina de Loreto. Una vecina que vio su fotografía en televisión lo delató y días después cobró una recompensa de 5.000.000 de pesos que ofrecía el Gobierno de Misiones por datos sobre su paradero.
Pocas horas después cayó Sebastián cuando deambulaba como un linyera por una zona rural no muy lejana a Apóstoles. En sus bolsillos hallaron limones, que le servían de alimento.
Desde entonces ambos permanecen detenidos y podrían ser condenados a elevadas penas si los jueces consideran que hubo un concurso real de delitos, tal como sostienen los fiscales.
Los defensores, en tanto, buscarán cargar la responsabilidad sobre Sebastián para luego presentarlo como una persona que necesita asistencia profesional para superar una adicción al consumo de MASI.
Misiones. Corresponsal
MG Fuente: Clarin