Goya, Monday 13 de April de 2026

Con un templo colmado de fieles, se celebró este domingo la solemnidad de Jesús de la Divina Misericordia en la catedral Nuestra Señora del Rosario, en una misa presidida por el párroco y rector, presbítero Ariel Giménez.

El sacerdote destacó el profundo significado de esta fiesta, instituida por San Juan Pablo II, y renovó la consagración de los devotos a la Divina Misericordia.
Asimismo, bendijo las imágenes y el agua que los fieles acercaron al templo como signo de fe.

En su homilía, centrada en el pasaje de los Hechos de los Apóstoles, el presbítero hizo un fuerte llamado a redescubrir la dimensión comunitaria de la vida cristiana. “La vida comunitaria es un aspecto fundamental de nuestra fe”, remarcó, al tiempo que invitó a los presentes a preguntarse: “¿Cómo está incorporada mi vida cristiana a la comunidad?”.

El padre Ariel subrayó que la fe no puede vivirse de manera aislada, ya que el ser humano ha sido creado para la vida en sociedad. En ese sentido, recordó el mandamiento de Jesús de amar a Dios y al prójimo, “no de cualquier manera, sino como Él nos ha amado”.

Advirtió sobre los riesgos del individualismo presente en la cultura actual y de ciertas formas de espiritualidad desligadas de la comunidad, que “no sustentan una verdadera vida de fe”.

Afirmó que “la comunidad es la mejor escuela para formar un corazón misericordioso”, ya que en ella se aprende a amar concretamente, incluso en medio de las diferencias y dificultades.

 “Si mi vida cristiana no tiene comunidad, no tiene raíz”, concluyó.-