El Tribunal Oral en lo Criminal N.º 1 lo halló culpable de homicidio agravado por el vínculo, ensañamiento, alevosía y violencia de género. La víctima murió ahogada tras ser brutalmente golpeada y arrojada con su auto al río Quequén.
La Justicia condenó este lunes a prisión perpetua a Javier Cerfoglio por el femicidio de su esposa, Magalí Vera, ocurrido en la ciudad balnearia de Necochea. Según informaron fuentes del caso, el Tribunal Oral en lo Criminal N.º 1 lo declaró penalmente responsable por homicidio agravado por el vínculo, con ensañamiento, alevosía y mediando violencia de género.
El hecho se produjo durante la madrugada del 1 de diciembre de 2024, cuando la pareja regresaba de un casamiento en medio de una tormenta. En ese contexto, tras una discusión, Cerfoglio golpeó brutalmente a Vera con patadas y trompadas hasta dejarla inconsciente. Luego la trasladó al interior de un Honda Fit rojo y condujo el vehículo hasta el río Quequén, donde lo arrojó con la víctima dentro.
En un primer momento, se creyó que la muerte de Vera había sido consecuencia del choque y vuelco del automóvil. Sin embargo, las pericias y pruebas recolectadas durante la investigación permitieron determinar que se trató de un femicidio.
La autopsia reveló que la mujer, de 34 años, murió por asfixia por sumersión. Además, presentaba una fractura expuesta de tabique y múltiples lesiones producto de la agresión previa.
Durante el juicio, la defensa había solicitado una pena de 20 años de prisión, argumentando que se trató de una “tentativa de homicidio agravado con homicidio culposo en concurso real”, planteo que fue descartado por el tribunal.
Cerfoglio siguió la audiencia de manera virtual desde la Unidad Penal N°44 de Batán. Como parte de la sentencia, los jueces también dispusieron que deberá realizar un tratamiento específico sobre violencia de género.
La pareja tenía un hijo en común, de 13 años. Tras conocerse el fallo, familiares de la víctima manifestaron su alivio y emoción: aplaudieron la decisión judicial y rompieron en llanto dentro de la sala.
Fuente: NA