Goya, Monday 8 de June de 2026
 

Con una masiva participación de fieles, especialmente de niños acompañados por sus familias y catequistas, Goya celebró el sábado por la tarde la Solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo, bajo el lema: “Iglesia sinodal: comunión, participación y misión”.

La celebración se realizó en la Iglesia Catedral Nuestra Señora del Rosario y fue presidida por el vicario general de la diócesis, presbítero Juan Carlos Mendoza, acompañado por la totalidad de los párrocos y diáconos del departamento.

Desde distintas parroquias y capillas de la ciudad, los niños llegaron en peregrinación hasta el templo catedralicio, muchos de ellos desde barrios alejados, identificados con carteles, pancartas, globos y porras. La jornada se vivió en un clima de profunda fe, alegría y entusiasmo, convirtiéndose en una verdadera fiesta litúrgica de la Iglesia que peregrina en Goya.

Concelebraron los presbíteros Ariel Giménez, Juan Ramón Lezcano, Boris Escobar Sejas y Miguel Ángel Galeano. También participaron los diáconos permanentes José Fernández, Esteban Ojeda, Juan Camilo López, Raúl Nicoletti y Armando Leguizamón.

Al finalizar la misa, se realizó la tradicional procesión eucarística alrededor de la plaza Mitre.

 En cada una de las esquinas fueron preparados monumentos para la adoración del Santísimo Sacramento, donde se compartieron reflexiones, oraciones y cantos.

HOMILÍA DEL PADRE MENDOZA

Durante su predicación, el padre Mendoza adaptó especialmente su mensaje a los numerosos niños presentes, muchos de ellos próximos a recibir por primera vez la Comunión.

Explicó que Corpus Christi recuerda que Jesús está verdaderamente presente en la Eucaristía, bajo las especies del pan y del vino, y que se hace alimento para saciar el hambre de paz, amor y esperanza que habita en el corazón de las personas.

“Cristo vive en mí y eso se tiene que notar en mi vida”, expresó, invitando a los niños a manifestar esa presencia de Jesús en la obediencia a sus padres, en el respeto a los demás, en la solidaridad con los compañeros, en el perdón y en el cuidado de la creación.

Destacó que “la comunión con Cristo debe prolongarse en la comunión con los hermanos, especialmente con quienes sufren o atraviesan situaciones de pobreza”.

“La necesidad que tiene el hermano es mi problema; me tengo que involucrar, me tengo que hacer carga”, afirmó.

El vicario general recordó que “una Iglesia que camina unida está llamada a comprometerse con los pobres, los enfermos, las personas solas, los descartados y quienes padecen distintas formas de sufrimiento”.

"El hermano también es Cristo. De poco sirve recibir la comunión si después somos indiferentes al dolor de los demás", señaló.

Pidió al Señor, por “intercesión de la Virgen la gracia de crecer en el amor a Jesús presente en la Eucaristía y en el amor fraterno, para que la celebración de Corpus Christi se traduzca en una auténtica vida de comunión y servicio”.

PRENSA OBISPADO DE GOYA