En la fiesta patronal de San Antonio de Padua, el obispo de Goya, monseñor Adolfo Ramón Canecín, peregrinó hasta el paraje Guayquiraró, en el extremo sur de la diócesis y en el límite con la provincia de Entre Ríos, para compartir la fe y la esperanza con esa comunidad rural.
La celebración constituyó un verdadero testimonio del camino que propone el Sínodo de la Sinodalidad: una Iglesia que sale al encuentro de las comunidades, que escucha, acompaña y camina junto al Pueblo de Dios, especialmente en las periferias geográficas y existenciales.
En la pequeña capilla dedicada a San Antonio, numerosas familias de la zona participaron de la tradicional procesión por los caminos del paraje, manifestando públicamente su fe y devoción al santo patrono.
Monseñor Canecín presidió la celebración de la Eucaristía, durante la cual administró el sacramento del Bautismo a varios niños de la comunidad. El obispo animó a los niños del lugar a formar parte de la I.A.M. –Infancia y adolescencia misionera -.
La jornada continuó con un fraterno almuerzo comunitario, en el que no faltaron el asado con cuero y el locro.
La misión fue acompañada por Julián y miembros de la Pastoral Misionera Diocesana, quienes colaboraron en la organización y animación de la celebración.
La visita del obispo, expresó de manera concreta el llamado del papa Francisco y de la Iglesia a vivir una Iglesia de comunión, participación y misión.