El obispo de Goya, monseñor Adolfo Ramón Canecín, presidió la fiesta patronal de la comunidad de Jesús de la Buena Esperanza. Recordó que la verdadera humildad es el camino para ponerse de pie tras las caídas. Invitó a todos a poner sus hechos al servicio del Evangelio.
La celebración se llevará a cabo este domingo por la tarde, a pesar del clima frío. El lema fue "Iglesia sinodal, comunión, participación y misión".
Monseñor Canecín estuvo acompañado por el párroco, presbítero Ariel Giménez. Comenzaron a las 16 con la solemne procesión y luego se celebró la misa en el templo ubicado en San Martín y 9 de Julio de Goya.
HOMILÍA
El obispo se inspiró en la oración recogida del día: "Dios nuestro, que por la humillación de tu Hijo levantaste a la humanidad caída; concédenos una santa alegría".
Explicó que la humanidad no podía salvarse por sí misma. Dios la levantó del pecado a través de la entrega de Jesús.
Monseñor Canecín destacó: "La humildad es la llave para levantarse cuando uno tropieza, cae o se siente sumergido en la miseria y el pecado".
Citando a Santa Teresa, dijo "la humildad es caminar en la verdad" y aclaró que "ser humilde no es tener complejos de inferioridad o sentirse inútil. Significa reconocer las propias virtudes y virtudes bellas, pero también aceptar las fragilidades".
Invitó a mirar a Jesús de la Buena Esperanza, patrono de esa comunidad y recordar las palabras de Cristo: "Aprendan de mí, que soy manso y humilde".

Propuso como ejemplo a la Virgen María, quien se definió como la esclava del Señor.
Monseñor Canecín, animó a la comunidad a comprometerse activamente con la Iglesia. Remarcó que todos, desde los niños hasta los adultos mayores, tienen la misión de poner su tiempo, talentos y capacidades para extender el Reino de Dios.-
PRENSA OBISPADO DE GOYA